Chvrches

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Ya hace tiempo mi amigo Loth desde México, daba la brasa un día si y otro también con estos muchachos, y estoy tan en mi propio mundo y perseguido por mi día a día, que a pesar de eso no me dejé atrapar, pero algo se quedó archivado en mi cerebro.

Recientemente, el amigo Fran desde Cartagena, inició otra ofensiva totalmente conquistado por este grupo, con la vista puesta en el último SOS 4.8 dónde iban a actuar, y ya como dejándome llevar, y sobre todo hechizado después de ver el clip de “Clearest Blue” terminé de caer en la trampa.

Así que disparado al Amazon me hice con su último álbum, “Every open eye” y ya me quedé enganchado del todo. Me encanta desde el principio hasta el final, he debido escuchármelo como treinta veces y no me canso.

Canciones cortas, de hecho el álbum sin bonus tracks son poco más de 40 minutos, pero me gusta porque pasa pronto de canción a canción y te deja cada una de ellas con buen sabor de boca, ese momento en el que te da pena que acabe la canción dura poco, porque cuándo empieza la siguiente, te alegras de nuevo porque te encanta.

He aprovechado para escuchar su primer álbum “The mother we share” y está genial también, así que tarde o temprano me lo tendré que pillar también.

Para todas las personas normales, esto es agua pasada, pero para mi, y mi mundo en retardo, es el descubrimiento del año. Si te gusta la música electrónica, Chvrches son más que imprescindibles.

 

¡Super Tour!

Bueno ya ha llegado, después de las actuaciones del “Inner Sanctum at the Royal Opera House” que se anunciaron con la salida de “Super”, llega el “Super Tour” la gira que acompañará a este último álbum.

Buenas noticias para mi después de perderme esos conciertos de Londres por culpa del trabajo, por fin podré ver el montaje para esta gira. Estados Unidos, Canadá, Alemania, Dinamarca, Holanda y Rusia son los destinos para 2016.

Pues nada, aprovechando la ocasión ya tengo entradas para Hamburgo el 30 de Noviembre y Berlín el 1 de Diciembre, ahora solo queda hacer los planes que envuelven a toda la operación, llegar a Alemania, el alojamiento y volver a casa.

Hay planes interesantes y amigos con los que disfrutar de por medio, así que solo hay que hablar y planear.

Sol naciente

Hace poco viendo la película “Yakuza” de Sidney Pollack, con un duelo interpretativo entre Robert Mitchum y el para mí, idolatrado, Ken Takakura, junto a mi amigo y compañero de múltiples películas, Luis, empezamos una conversación sobre películas de Hollywood sumergidas en un escenario japonés, ya fuera en el mismo Japón o en Estados Unidos.

“Black rain”, “Presa de la secta”, “Sol naciente”…, una serie de películas que pretendían explotar el exotismo y el desconocimiento de la sociedad y costumbres japonesas que gastamos en Occidente, para añadir un componente extra a las películas para hacerlas más atractivas o diferentes a nuestros ojos.

Y eso acabó dando lugar, a que mi compañero me regalara el DVD de “Sol naciente”, y que yo haya acabado volviendo a verla para recordarla.

La primera vez que vi esta película, fue a mitad de los 90 en el Canal plus, mucho antes de que mi interés por Japón se viera colmado con el aprendizaje del japonés y con mis viajes a Japón, es decir, siendo prácticamente un ignorante medio de la cultura japonesa.

Recuerdo esa fascinación cuándo aparece el personaje de Sean Connery, con esa retahila de consejos a Wesley Snipes, esas acciones qué parecían fuera de lugar pero que servían para “lavar la cara y evitar el deshonor” de la contrapartida nipona.

Tenía curiosidad de volver a verla porque en su momento me pareció que tenía un poso antijaponés, pero pasada la época de la burbuja económica en la que como los chinos de ahora, los japoneses parecía que iban a comprar el mundo, al final en mi opinión resulta bastante neutra, porque por un lado si que muestra ese carácter muy suyo de los japoneses, construyendo prácticamente un mundo aparte dentro de la sociedad norteamericana, pero con el contrapeso ofrecido por el personaje de Sean Connery que nos enseña que pueden tener costumbres diferentes, pero finalmente los japoneses son seres humanos, no unos marcianos venidos del espacio.

La burbuja reventó y los japoneses ya no comprarán el mundo, el Nakatomi Plaza, la Torre Nakamoto son historia, ¿reventará la de los chinos también o les dará tiempo de comprar las almas de toda la Humanidad antes de qué suceda? ¿Hará alguien la novela? Desde luego ya no será Michael Crichton.

 

30 años de Please

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Como pasa el tiempo, hoy enfrascado en las tareas de la casa apenas he tenido tiempo de volver a escucharlo, pero cuándo lo he hecho, han vuelto todos los recuerdos, qué siguen intactos en mi cabeza.

https://flamio.wordpress.com/2011/04/03/pet-shop-boys-please-1986/

Pronto saldrá “Super” y estoy impaciente por oírlo, pero con álbumes como “Please” en la estantería, la espera se hace más corta.

Un pensamiento de martes

Últimamente ando con el paso cambiado, no es qué haya algo qué vaya mal, pero tampoco es que sienta que nada vaya bien. Ya se sabe, cero grados, ni frío ni calor.

Hoy he pensado qué tal vez esto se debe a qué no lo estoy haciendo bien, aunque no sé realmente en qué me estoy equivocando, si mi yo del futuro tiene una máquina del tiempo, le rogaría que me mandara un mensaje al respecto.

Generaciones

No soy padre, soy tío, lo que hace que casi todas las experiencias por las que pasan los padres yo me las pierda. Pero hay una que he “disfrutado”, y es la de generación, que supera a la anterior.

Los Reyes Magos en su inmensa generosidad, me han traído entre otras cosas un segundo mando para jugar con mi PS4, con lo cual ya puedo jugar a dobles con mis sobrinos. Cuándo se compraron la consola, yo les dejé mi NHL 15, yo ya estaba disfrutando del 16 y así entrenaban un poco para cuándo vinieran a mi casa.

Hasta ayer no tenía ningún inconveniente en patearles el trasero para que comprendieran que en este mundo había algo más frío que el hielo, mi corazón. Bueno, la verdad es que me contenía un poco porque ya se sabe como son los niños, y yo quería que les gustara el juego, no que lo aborrecieran.

Ya venía notando que cada vez me iba teniendo que contener menos, y de hecho, ayer mi sobrino Pedro me ganó un partido por primera vez, y prometo que intenté ganar el partido de todas las maneras, pero no estuve cómodo ni un solo segundo.

Mi primer sentimiento sin duda alguna fue de frustración, luego le siguió el de alegría, y no voy a mentir, luego volvió la frustración. Estoy seguro de que son estas cosas las que construyen las crisis de la madurez. Pues ya me puedo ir apañando, porque después de esta me parece que me esperan un montón más.

Propósitos

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El 1 de Enero es esa fecha que da tanto que pensar y que hace que la mayoría de nosotros pensemos qué es el momento ideal para hacer y emprender todas esas cosas que se supone qué nos van a hacer mejores, luego muchas de esas buenas intenciones desaparecen como diría el bueno de Rutger Hauer como lágrimas en la lluvia, porque la única razón para pensar en ellas fue el cambio de año.

Yo he llegado a la determinación qué el mejor momento para hacer algo, es cuándo se piensa, que todo lo que se aplaza para mañana, para el lunes, para el mes que viene o para el principio de año, en realidad no tienes ganas o intención de hacerlo. Por eso cuándo este pasado mes de Agosto paseaba mi barriga por las playas de Torre del Mar, decidí que el frotar se iba a acabar y cuánto antes.

Me entretuvo un poco el hecho de que no sabía dónde la iba a poder colocar y quién de mi familia querría utilizarla para comprar un modelo más o menos resistente, pero resuelto eso en el mes de Septiembre, en Octubre ya podía disfrutar de mi elíptica.

Lo reconozco, desde pequeño siempre me ha gustado el esfuerzo agonístico, disfrutaba de las carreras largas en la escuela, de mi bicicleta en los sube y bajas que rodeaban a Alcalá y de los ejercicios aeróbicos en el gimnasio, así que para mi la elíptica es un ejercicio divertido, que además no castiga mi pobre espalda perjudicada de las horas de mostrador y reductora de perímetro barriguil, por no hablar de que fortalece el corazón, principal responsable de envíar a los varones López a la tumba.

Cuándo uno se compra un trasto de estos, todo el mundo da por sentado que tarde o temprano se convertirá en un perchero. No puedo leer el futuro, pero si puedo decir ahora lleno de fe, que ese momento perchero todavía queda lejano, dos kilos y tres centímetros menos de barriga motivan al más pintado. A ver si este verano puedo pasearme en bañador hecho todo un pimpollo.

Ahora que todos estamos llenos de propósitos, llevémoslos a cabo y si se nos ocurren en Febrero, hagámoslos en Febrero, y si se nos ocurren un martes, empecemos ese martes, cualquier momento es bueno para querer ser mejor, para ser mejor.