Manga en el Museo Británico

Ya solo ir a ver “Closer to Heaven” justificaba el fin de semana, pero me encontré con el caramelo de ver la exposición temporal sobre el Manga que desde el 23 de mayo al 26 de agosto tendrá lugar en el Museo Británico.

No sabía que esperar, no quería mirar mucho antes para tener cierto efecto sorpresa a la hora de verla y siendo en el Museo Británico no me cabía en la cabeza dudar del prestigio de semejante institución.

Y no me decepcionó para nada, porque cierto es que me encontré cosas que conocía como es la importancia y la penetración del Manga en la sociedad japonesa, la forma de trabajar de las editoriales y los autores, la diversidad de géneros más allá de la imaginación, las ramas que han nacido gracias a él como la animación, el cosplay, videojuegos, los dojinshi o cómic de aficionados, pero me llevé una buena lección sobre la historia y otros autores que no son Osamu Tezuka y que son pilares del medio.

En mi opinión, aconsejable para los que ya conocen el Manga porque encontrarán aspectos nuevos y para los que no sepan nada de él, después de verla pueden ser conscientes de lo que significa el cómic en Japón y el por qué de su influencia en el mismo país nipón y en el resto del mundo.

Tras salir eres guiado a la tienda de la exposición donde solo me compré el libraco de la exposición, un compendio de todo lo reflejado en la exposición y un recuerdo espectacular de una mañana más que aprovechada.

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Closer to Heaven

Dicen que los mejores planes son muchas veces aquellos que ocurren de la manera más imprevista, y si alguna vez necesito recordar un ejemplo, creo que el de este fin de semana pasado vendría que ni al pelo.

La cosa empezó cuando por el mes de mayo, el amigo Rafael Lázaro me dijo que se iba a ver el nuevo montaje de “Closer to Heaven” en el Above the stag Theatre y ,me metió el gusanillo para que me apuntara yo también. Cuando leí la noticia no estaba muy por la labor, pero el hecho de ir con amigos y de ver el musical en si me hizo tilín y me embarqué en las reservas y preparativos correspondientes.

Parece que el tiempo no corre a veces, pero si que lo hace, y así se plantó la mitad del mes de julio ahí delante, parece mentira que ya haya hecho unos cuantos viajes, pero aún así me pongo siempre muy nervioso antes de salir, además a la llegada tenía una misión extra para facilitar la llegada de los amigos y eso me producía algo de estrés.

Pero todo fue como la seda, aterricé en Londres a la hora prevista y realicé mi check in y acto seguido recogí la llave de la habitación de mis amigos. Y al recibirlos pasó la primera cosa curiosa del viaje, y es que en la estación de metro de Stockwell, donde debíamos encontrarnos, fue donde la policía tiroteó al joven brasileño Jean Charles de Menezes en circunstancias poco claras y que dieron lugar a la canción de Pet Shop Boys “We are all criminals now”, todo un puntazo para un pethead como yo.

Cerveza y cena de encuentro de amigos, y retirada temprana porque el sábado venía intenso. Buscando discos por el mercado de Notting Hill y alrededores, y con la suerte de encontrar cosas que justificaron la patrulla más que de sobra, aunque fue Rafael el que dio el pelotazo al encontrar el programa japonés de la gira “MCMLXXXIX” de Pet Shop Boys, pero yo no me quejo del mío, varios vinilos y un par de casettes que ya son parte de mi colección.

Cervecita y comida en el pub y paseo por Brixton en el que encontramos un ambiente totalmente influido por el reggae jamaicano y unos cuantos lugares curiosos de ver.

Tras descansar un poquito, al teatro a por el premio gordo. Aunque a lo largo de la semana ocupado con las cosas del día a día no había pensado en ello, pero a medida que se acercaba el momento me iba entrando la impaciencia y las ganas de que empezara. Además las críticas previas hablaban bien y eso aumentaba aún más la expectación.

Y no me decepcionó, desde el segundo número uno la presencia de Billie Trix (interpretada por Adèle Anderson), antes del comienzo de la obra en el escenario junto a las coquetas dimensiones del teatro ya te meten en la obra. Conocerte previamente el argumento y las canciones (las vine escuchando para sumergirme en la misión en el vuelo de ida) también ayudó mucho a que disfrutara mucho.

No quiero dejarme atrás lo que me gustó la actuación de Christopher Howell en el papel de Vic Christian, no tengo instinto de crítico, pero en el final de la primera parte de la obra intenté encontrar una fisura en su actuación y no pude, estaba frente al personaje, no frente a un actor que lo representaba, en mi interior aplaudía a rabiar.

Pero no se acabó lo bueno con el fin de la obra, mientras nos tomábamos una pinta en el bar del teatro, apareció parte del elenco de actores y fueron tan amables de firmarnos los programas y darnos un poco de palique, y cuando finalizamos y salimos a la puerta a rematar nuestras cervezas al fresquito, apareció Adéle para echar un rato de charla con nosotros, sorprendida de que hubiésemos ido desde España para ver la obra, amabilísima, nos contó detalles de la obra, del día que Neil y Chris fueron al teatro y nos habló de la escena nueva en Closer que encarrilaba la historia de “Musik” el nuevo musical de PSB que se estrenará en Edimburgo en agosto.

No suelo tener mucha suerte con ese tipo de cosas, pero esta vez tuve un broche más que perfecto para una experiencia que por si misma, ya lo valía. Me da un poco de miedo el futuro, o al menos ahora me siento así y me da apuro gastar dinero en estas cosas, pero no puedo pasarme la vida sin hacer nada, sin vivir.

Osaka, adiós al Super Tour

A veces uno puede llegar a pensar que ha llegado a la cima de lo que puede vivir, que cuando ya alcanzas una edad en la que has tenido la ocasión no solo de tener, si no de repetir experiencias, que ya nada puede superar a lo que ya has vivido. Después de esta experiencia, creo que no es así.

He tenido la suerte de vivir ya muchos conciertos de Pet Shop Boys, y de poder darme el lujo de perder la cuenta aunque desde luego no he olvidado los momentos más especiales de cada uno de ellos, pero si creía que lo vivido en el Budokan marcaba el pico de este viaje, me equivocaba y mucho.

El concierto de Osaka podía ser en un recinto de menos aforo que el Budokan pero no menos digno, el Festival Hall de Osaka. En su atmósfera me recordó a los conciertos del Teatro Real en Madrid y del Royal Opera House londinense.

La emoción de saber que estaba cumpliendo un sueño, y que asistía al cierre del Super Tour incrementaban la emoción del momento, saber que era la última vez que esos músicos estarían ahí, que sonaría esa vieja canción pero que sonaba como nueva, que se podría cantar a grito pelado el cierre con Domino dancing y Always on my mind, que mi siguiente concierto sería con un nuevo concepto y un nuevo repertorio. Todo eso pasaba por mi cabeza.

Pero si eso ya fue digno de ser vivido, lo de después también lo fue. Unos cuantos petheads felices y con ganas de divertirse en una sala de karaoke en la que nos cantamos todo el repertorio disponible de PSB y que fue el broche de oro a la visita de Neil y Chris a Japón..

No se con cuantas locuras me atreveré de aquí hasta mi último suspiro, pero se que todavía no ha llegado el momento de decir que lo he vivido todo.

Cuando se cumplen los sueños

Siempre había estado dentro de mi la idea de juntar dos de las cosas que más me gustan, Japón y los Pet Shop Boys, pero es algo que pensaba que difícilmente iba a ocurrir. La vida adulta te hace ganar recursos, pero también hace que aumenten tus obligaciones, ya sean laborales, familiares o sociales, pero a veces los planetas se alinean y permiten que incluso los sueños más locos puedan cumplirse.

Y esto fue lo que pasó el pasado 1 de abril cuando pude ir al concierto de Pet Shop Boys en el Nippon Budokan. ¡Encima en el Budokan! No hay artista de renombre que haya venido a Tokio y no haya tocado ahí, un lugar de leyenda.

Sobre 15 mil personas, quizás el público más numeroso que he visto en un concierto solo de ellos quitando festivales. Estar en Japón, en un escenario mítico y con ese llenazo espectacular, hizo que me embargara una felicidad que rozaba el efecto de las drogas, desde luego no olvidaré nunca este concierto, aunque de todos queda rastro en mi memoria, porque todos tienen algo especial.

Mi pequeño botín fue mi camiseta de la gira asiática que podré llevar con orgullo porque estuve ahí. Y encima es preciosa.

Si en el momento de venir a Japón tuve dudas, aquí se me quitaron todas. 日本に来てよかった。

Súper Super Tour

Cuando cogía el avión el sábado por la mañana para ir a Japón a ver los dos últimos conciertos de la gira de Pet Shop Boys lo hacía con algo de duda, reprochándome esta especie de locura que es venirme prácticamente cinco días para ver un concierto que ya he visto varias veces, pero solo porque esta vez es en Japón.

Pero una vez que he llegado aquí, ese sentimiento va desapareciendo y me voy convenciendo de que he hecho lo correcto. Y para colmo paseando por Harajuku…

…¡me encuentro con sus músicos! De la sorpresa casi ni les hablo y luego cuando conseguí hablar casi no les pido la foto.

No es como encontrarse con Neil y Chris pero esto también te pone las pilas. Mañana, primer asalto en el Budokan.

La diversión tenía un precio

No necesito muchas excusas para ver western. Es un género de películas que vi por toneladas de pequeño y que a mi padre le entusiasmaba, muchas de mis películas favoritas son “de las del oeste”.

Últimamente no había visto ninguna, pero con la aparición en Netflix del documental de “Desenterrando Sad Hill” me han dado unas ganas locas de volver a ver las pelis de Sergio Leone. De la llamada “Trilogía del dólar”, solo tenía en casa “El bueno, el feo y el malo”, así que me fui a Amazon y me pillé las tres en bloque aunque ya tenía una, pero me salía a cuenta. Además mejoraba de DVD a Blu Ray.

Este finde me he llevado por delante las dos primeras y me he dejado precisamente la que era la protagonista del documental. Pero bueno, tanto esa como “Hasta que llegó su hora” tendrán pronto su turno.

Ahora con el festival del streaming del que dispongo, es raro, muy raro que compre películas, pero aún así más vale tener a mano tus favoritas que esto del internet está muy bien, pero vete tú a saber si va a estar ahí hasta el día que me muera, que esté mundo es muy dado a buscar un poco de atraso tras una época de avance.

Érase una vez

Hay en la vida aniversarios que son prácticamente equivalentes a un cumpleaños, porque son días en los que se puede decir que tuviste otro nacimiento, son experiencias sin las cuales no serías la persona que has llegado a ser el día de hoy.

Hace ya 15 años del inicio de mi primer viaje a Japón, el primero de unos muchos que ni pensaba que haría después. Usando un pasaporte que me saqué año y medio antes aprovechando la renovación del DNI “por si alguna vez iba a Japón”, toda una fantasía por aquel entonces, pero que gracias a mi amigo Pepe, se convirtió en realidad.

Nunca estaré suficientemente agradecido por su invitación a unirme al viaje con sus alumnos para entrenar con su maestro de Japón, porque me abrió la puerta para hacer algo que deseaba muchísimo, y me puso en el camino tanto entonces, como cuando repetimos en el 2005, para que yo fuera capaz de ir solo más adelante.

Así que si me hago famoso, biógrafos e investigadores ya sabéis, apuntad la fecha del 17 de noviembre del 2003.