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Mis cosas vistas además por mi propio prisma

La diversión tenía un precio

No necesito muchas excusas para ver western. Es un género de películas que vi por toneladas de pequeño y que a mi padre le entusiasmaba, muchas de mis películas favoritas son “de las del oeste”.

Últimamente no había visto ninguna, pero con la aparición en Netflix del documental de “Desenterrando Sad Hill” me han dado unas ganas locas de volver a ver las pelis de Sergio Leone. De la llamada “Trilogía del dólar”, solo tenía en casa “El bueno, el feo y el malo”, así que me fui a Amazon y me pillé las tres en bloque aunque ya tenía una, pero me salía a cuenta. Además mejoraba de DVD a Blu Ray.

Este finde me he llevado por delante las dos primeras y me he dejado precisamente la que era la protagonista del documental. Pero bueno, tanto esa como “Hasta que llegó su hora” tendrán pronto su turno.

Ahora con el festival del streaming del que dispongo, es raro, muy raro que compre películas, pero aún así más vale tener a mano tus favoritas que esto del internet está muy bien, pero vete tú a saber si va a estar ahí hasta el día que me muera, que esté mundo es muy dado a buscar un poco de atraso tras una época de avance.

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Érase una vez

Hay en la vida aniversarios que son prácticamente equivalentes a un cumpleaños, porque son días en los que se puede decir que tuviste otro nacimiento, son experiencias sin las cuales no serías la persona que has llegado a ser el día de hoy.

Hace ya 15 años del inicio de mi primer viaje a Japón, el primero de unos muchos que ni pensaba que haría después. Usando un pasaporte que me saqué año y medio antes aprovechando la renovación del DNI “por si alguna vez iba a Japón”, toda una fantasía por aquel entonces, pero que gracias a mi amigo Pepe, se convirtió en realidad.

Nunca estaré suficientemente agradecido por su invitación a unirme al viaje con sus alumnos para entrenar con su maestro de Japón, porque me abrió la puerta para hacer algo que deseaba muchísimo, y me puso en el camino tanto entonces, como cuando repetimos en el 2005, para que yo fuera capaz de ir solo más adelante.

Así que si me hago famoso, biógrafos e investigadores ya sabéis, apuntad la fecha del 17 de noviembre del 2003.

Gracias

Puede parecer triste porque lo es. Es el lugar donde se encuentran los cuerpos de aquellos que vivieron antes que nosotros y agotaron su paso por este mundo. Unos después de mucho tiempo, otros fueron apenas una ráfaga pero todos tenían su historia. Historias gracias a las cuales las nuestras han llegado a ser posibles.

Por eso cada vez que vengo cada 1 de noviembre renuevo el sentimiento de gratitud hacia todos aquellos que me han precedido. Aquellos cuya vida ha hecho posible la mía. Por eso aunque esté cansado, aunque me de pereza no quiero dejar de venir. No se trata de recordar a los que ya no están, su recuerdo está siempre conmigo, es una acción de gracias.

Like a sir

Ya tuve la oportunidad de disfrutar de la experiencia VIP cuando me invitaron a un concierto de La oreja de Van Gogh, y ya dije que era algo que había que probar al menos una vez en la vida. Pues ya he tenido la suerte de probarlo dos.

Gracias a mi cuñado que recibió dos pases para un palco, así que cambié mi tribuna alta cuarta fila por el palco número 6 y me dediqué a disfrutar del partido de otra manera.

Ya le tengo cariño a mi sitio y estoy muy hecho a ver los partidos desde lo alto, y desde ahí quizás se perdía perspectiva táctica pero también parecías estar más dentro del partido. Además esa zona de la tribuna baja parecía estar rebosante de vieja guardia de aficionados que le daban su ambiente. Desde luego en nuestro sector somos más tranquilotes.

No soy de los que se obnubilan por las cosas gratis, así que me dediqué a disfrutar con moderación de todas las cosas ricas que me ofrecieron. Y no me lo quiero dejar atrás, en una tarde en la que en el estadio empieza a hacer ese fresquito que nos acompaña en los partidos del otoño e invierno, que resguardado y a gusto se estaba, hasta me quité el abrigo.

Bueno, y lo mejor que el Granada sacó los tres puntos y la experiencia se hizo completa. ¿Qué más se le podría pedir a una tarde de sábado?

German Tour 2016

Ya cumplí uno de mis propósitos cuándo vi a Pet Shop Boys en Londres, pero otro de los que me guardaba en la cartera, era el de verlos en uno de los territorios pethead por excelencia, Alemania, así que cuándo se anunció la gira por ese país para este otoño no me quedaba duda de que esta era la ocasión.

Me habría gustado unirme a la bendita locura que atacó a mi amigo Pablo y haberme hecho la gira entera con él, pero una vez más los turnos de guardia se encargaron de impedir que mis primeras intenciones se cumplieran, pero me iban a permitir disfrutar al menos de dos conciertos, Hamburgo y Berlín.

Hamburgo esperaba con un día frío y lluvioso, pero aún así me sorprendí con una ciudad preciosa, qué con el decorado del adviento previo a la navidad, se veía aún más decorada y bonita. Sin duda alguna volveré, cuando haga menos frío, eso seguro.

Con mi amiga Susana me fui para el Mehr! Theater para disfrutar del espectáculo. A pesar de tener grabaciones de la gira y multitud de vídeos a disposición, conseguí mantenerme “vírgen” y desconocedor del mismo para tener la máxima capacidad de sorpresa.

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Preparados para el espectáculo

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El despliegue de luz y sonido, espectacular

Esta vez sentado en la grada, pude ver el concierto a distancia y disfrutar de las proyecciones y efectos de luz que en estas dos últimas giras han sido espectaculares en los tours de Pet Shop Boys, y por supuesto de las canciones que son lo principal de este negocio, con todos sus clásicos más el repertorio de esta gira, salvo “Twenty-something” que parece haber desaparecido tras el tour americano. Una hora y cincuenta minutos que pasaron como un suspiro, pero al menos quedaba el consuelo de que volvería a verlo el día siguiente.

Tras el concierto, encuentro con Pablo y sus amigas italianas, compra de merchandising y salimos a la caza y captura del autógrafo, pero en una noche fría fría y desapacible, Neil y Chris nos dieron esquinazo aprovechando la inmensidad del recinto. Mala suerte.

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Siempre hay que pillar algo en la tienda de la gira 🙂

La mañana siguiente tocaba viaje en coche hasta Berlín, un trayecto por autopista sencillo que se complicó con la manta de agua que nos cayó, pero con la diversión de la persecución a la furgoneta en la que creíamos que podrían ir ellos hacia el mismo destino, aunque luego averiguamos que no era así, pero nos reímos un rato, para que negarlo.

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Al final eran inocentes en la furgoneta sospechosa.

Esta vez tocó ir a primera fila, ahí se aprecian menor los efectos pero se disfruta muchísimo de verlos a ellos y a sus músicos e incluso ver al equipo de escenografía montando y sobre todo desmontando cosas durante el mismo concierto para salir zumbando hacia el siguiente. Estando de pie en vez de sentado, no hace falta decir que me lo canté y me lo bailé todo.

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Con Pablo en primera línea de fuego

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Aquí yo en plena acción

Intentamos de nuevo verles tras el concierto, y aunque esta vez parecía que la salida estaba más localizada, se nos volvieron a escapar. Yo comprendo que la gira es machacante y que deben estar cansados, pero en los dos días que estuve apenas esperábamos quince o veinte personas, que nos despachan en un suspiro, se van para el hotel y quedan como reyes, si fuéramos una horda de fans histéricos vería muy razonable que escaparan por la alcantarilla si fuera preciso, pero bueno, así son las cosas. Yo más que por los autógrafos, que ya tengo, sería por poderles decir algo y sentirlos cerca, pero eso es algo que no sé si se cumplirá algún día.

Ahora a esperar fechas para el año que viene y rezar para que no me caigan las que me interesen en semana de guardia.

 

Is it October yet?

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Soy hijo del verano, no me gusta el otoño, pero todo se me olvida cuándo recuerdo que llega Octubre y empieza la temporada de la NHL, hockey a cascoporro para distraer mis momentos de ansia de ver deporte.

Este año disfruto de la fibra de internet desde el principio, así que los partidos se ven espectaculares a través del Apple TV aunque los cambios que le han hecho a la aplicación y a la forma de retransmitir los partidos tras el All Star de la temporada anterior, no terminan de convencerme.

Me encantaba poder ver los anuncios estadounidenses y canadienses en los descansos, que a su vez eran más amenos y que ya no esté disponible la biblioteca de partidos históricos, volver a ver las finales recientes de los Blackhawks me encantaba, o ver partidos de hace la tira de años y ver como era el hockey de esos tiempos, pues eso ya no está.

Por último, ya puestos a quitar los anuncios, podrían seguir editando los partidos quitando los tiempos muertos y los descansos y no tener que andar moviendo la barra de tiempo, pero bueno nada en este mundo es perfecto, ¿no?

Este año la NHL ha llegado como el Séptimo de Caballería en las películas del Oeste, a tiempo de amenizarme las madrugadas de esta última guardia de noche, aunque los dos partidos que vi en directo, fueran dos derrotas de los Hawks, pero esto ya está en marcha.

No lo tengo fácil, pero voy a intentar ver los 82 partidos de mi equipo, y de momento los Maple Leafs han excitado mi curiosidad, así que a partir de ahora ¡a disfrutar del hockey!

Por cierto, para rematar el feliz inicio de la temporada, mi amiga Vanesa, se ha marcado el detallazo en su visita a Chicago de regalarme una camiseta y un puck de los Blackhawks, ¿a qué estoy molón? Tengo unos amigos que no me los merezco.

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Podría ser tarde, pero no.

 

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Vivo tanto en mi propio mundo que a veces me olvido de que hay personas que de vez en cuándo piensan en mi y a la que les afectan las cosas que hago.

Y aunque a veces con mi empanamiento general, a veces le hago la puñeta a la gente que tengo alrededor, parece que al final consigo tener un balance positivo y recibo aparte de los pensamientos y el cariño, cosas materiales, como un regalo de cumpleaños tardío, que no por eso lo he recibido con menos emoción.

Esto es lo que llamo empezar una semana con buen pie.