Sol naciente

Hace poco viendo la película “Yakuza” de Sidney Pollack, con un duelo interpretativo entre Robert Mitchum y el para mí, idolatrado, Ken Takakura, junto a mi amigo y compañero de múltiples películas, Luis, empezamos una conversación sobre películas de Hollywood sumergidas en un escenario japonés, ya fuera en el mismo Japón o en Estados Unidos.

“Black rain”, “Presa de la secta”, “Sol naciente”…, una serie de películas que pretendían explotar el exotismo y el desconocimiento de la sociedad y costumbres japonesas que gastamos en Occidente, para añadir un componente extra a las películas para hacerlas más atractivas o diferentes a nuestros ojos.

Y eso acabó dando lugar, a que mi compañero me regalara el DVD de “Sol naciente”, y que yo haya acabado volviendo a verla para recordarla.

La primera vez que vi esta película, fue a mitad de los 90 en el Canal plus, mucho antes de que mi interés por Japón se viera colmado con el aprendizaje del japonés y con mis viajes a Japón, es decir, siendo prácticamente un ignorante medio de la cultura japonesa.

Recuerdo esa fascinación cuándo aparece el personaje de Sean Connery, con esa retahila de consejos a Wesley Snipes, esas acciones qué parecían fuera de lugar pero que servían para “lavar la cara y evitar el deshonor” de la contrapartida nipona.

Tenía curiosidad de volver a verla porque en su momento me pareció que tenía un poso antijaponés, pero pasada la época de la burbuja económica en la que como los chinos de ahora, los japoneses parecía que iban a comprar el mundo, al final en mi opinión resulta bastante neutra, porque por un lado si que muestra ese carácter muy suyo de los japoneses, construyendo prácticamente un mundo aparte dentro de la sociedad norteamericana, pero con el contrapeso ofrecido por el personaje de Sean Connery que nos enseña que pueden tener costumbres diferentes, pero finalmente los japoneses son seres humanos, no unos marcianos venidos del espacio.

La burbuja reventó y los japoneses ya no comprarán el mundo, el Nakatomi Plaza, la Torre Nakamoto son historia, ¿reventará la de los chinos también o les dará tiempo de comprar las almas de toda la Humanidad antes de qué suceda? ¿Hará alguien la novela? Desde luego ya no será Michael Crichton.

 

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