La lista

paracaidismo

Desde pequeño, siempre pensé que al menos una vez en la vida quería tirarme en paracaídas. No siento predilección por los deportes de riesgo, pero esto era diferente, era una sensación qué quería vivir.

El día a día suele encargarse de que todas estas cosas pasen a un segundo plano o incluso al olvido, para solo volver cuándo ya es tarde o desgraciadamente demasiado tarde.

Soy feliz, pero aún así, tengo mi pequeña lista de cosas que quiero hacer antes de morir, y aunque a priori, me quedan todavía muchos años por delante para hacerlas, la verdad es que cualquier día ocurre algo que te puede impedir llevarlas a cabo y no todas necesariamente malas, una pareja o un hijo hacen que veas la vida desde otra perspectiva por ejemplo.

Así que por una vez decidí sacudirme el “ya lo haré más tarde” habitual cuándo pensaba en esto y me decidí a cumplir este sueño de infancia. Aprovechando que en Jerez podía hacerlo, hice la reserva y fui a por ello.

La verdad es que no me puse muy nervioso antes de hacerlo, de hecho estaba tanto el día anterior como el que iba a saltar como muy desconectado de lo que iba a hacer, aunque mi subconsciente seguro que estaba trabajando a toda máquina. Incluso camino del aeródromo de Trebujena iba en el coche solo pensando en no perderme el camino.

Una vez allí yo pretendía seguir relajado, me encontré con la chica que saltaría conmigo y que ya llevaba tres intentos frustrados por el mal tiempo, y los instructores. Pedro, mi instructor, trató de relajarme desde el principio y empezó a explicarme lo que íbamos a hacer durante el salto, y yo traté de empaparme de todas sus explicaciones para evitar que ocurriera cualquier disparate.

Cuándo dijo que nosotros seríamos los primeros en saltar, el corazón me dio un vuelco, aunque como parece ocurrirme siempre en las cosas importantes, tuve suerte, porque veo a otro saltar antes que yo y no sé si se me habría parado el corazón ahí mismo.

Ya en el avión empezamos a ascender, y ahí no seguía muy nervioso, hacía un día soleado precioso y la imagen desde la ventanilla invitaba a disfrutar del paisaje. Subiendo subiendo y ganando altitud empezaba a notarse el frío pero era una sensación incluso agradable.

Todo esa tranquilidad se esfumó en cuánto llegamos a la altitud de salto y abrimos la cortinilla que tapaba la escotilla de salto, ver todo ese vacío, a la vez que la avioneta en su giro se inclinaba hacia la escotilla empezaron a acelerarme el corazón.

Arnés enganchado al del instructor y afortunadamente yo era como una mochila que llevara él, mi cuerpo quedó totalmente fuera de la avioneta, yo no tenía qué hacer nada para iniciar el salto. Como lo agradecí, porque no sé si hubiera podido hacerlo.

Salimos lanzados y yo lancé un ¡ahhhhhhhh! que salvo el instructor, nadie más podía oír. Tal como me dijo no tenía sensación de caída, si no hubiese sido porque veía el suelo acercarse, habría pensado que un ventilador gigante en el suelo me empujaba hacia arriba.

Esa era la parte emocionante, porque en cuanto se abrió el paracaídas, una sensación de paz y relajamiento me invadió, hasta que me di cuenta de que no podía levantar las piernas lo suficiente para tener un aterrizaje seguro. Ya fuera por el tirón del paracaídas al abrirse, por mi legendaria falta de flexibilidad o el bajón después de la emoción, apenas las podía levantar.

Yo tal como soy, aparte de preocuparme por romperme las piernas, como si no fuera poco, preocupado por el mal rato que le estaba dando al instructor que no sabía que decirme ya para evitar un disparate. Al final conseguimos aterrizar seguros, pero el mal rato nos lo llevamos.

Aunque intenté hacerlo difícil, sano y salvo, nadie recibiría una llamada desde un hospital, ni recibiría una regañina de tamaño olímpico por hacer el cabra por ahí, ya lo he dicho, soy un tipo con suerte.

Ya he tachado otra entrada de mi lista, espero seguir con las siguientes como parte normal de mi vida y no verme entre la espada y la pared para realizarlas en un ahora o nunca.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s