Historias de verano II: Concierto de Kodo

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Como ya conté, fue enterarme del concierto y comprar las entradas, he decidido adoptar una política de intentar disfrutar las cosas que estén a mi alcance y ponerme el menor número de excusas posible para darles de lado, y si hace un tiempo habría dicho “no es para tanto” o “está lejos” o “puedo pasar sin ello”, esta vez la frase fue “no me paran ni a tiros”

La suerte fue que mi amiga Charo disponía de casi todo el día así que la invité al concierto, pero al mediodía fuimos a un restaurante coreano para recordar el aniversario de nuestro viaje a Corea, yo me pedí un bibimbap con una sopa de miso cuyo calor terminó por matar un empaste que ya tenía tocado del fin de semana anterior después de morder una almendra más dura de lo normal, por suerte el incidente se puede calificar como menor y no me estropeó el día.

Luego aprovechamos para pasear a pesar del calor tórrido que hacía en Madrid y a media tarde decidimos poner rumbo al teatro, y en una peripecia de las que nos marcamos Charo y yo cuando nos ponemos a andar, debimos caminar el triple de kilómetros de los necesarios para llegar a nuestro objetivo, pero lo hicimos, y con tiempo de sobra.

Era la primera vez que iba al Teatro Circo Price, y es un recinto bastante coquetón, de hecho pensaba que sería más grande, me sorprendió, para bien.

El teatro estaría a un 60 o 70 por ciento, si en un sitio como Madrid un grupo como este no llena un recinto pequeño, te das cuenta que alguno de tus gustos son realmente minoritarios.

El concierto me gustó bastante, al sonido de los tambores le añaden un despliegue visual basado en la colocación de los tambores, los movimientos de los artistas que convirtieron los 80 minutos de concierto en un suspiro. Todo el concierto desprende los valores que tiene cualquier disciplina que suponga aprendizaje en Japón, se ve a la legua que los miembros del grupo entrenan y ensayan en busca de esa perfección que nunca se alcanza y yo me divertía pensando en quienes serían los “senpais” (los miembros más veteranos) y los novatos.

Tras el concierto una cervecita cerca de la Puerta del Sol y de ahí al autobús de las dos de la mañana qué ha sido otro de los grandes descubrimientos de este viaje, es del tope de los Alsa con lo cual tienes asientos megareclinables, enchufe para el móvil, azafata que trae bebidas e incluso te desayunan antes de llegar a las 7 menos cuarto a Granada, con lo cual puedes ir de la lavadora al cordel y ponerte a trabajar, lo que supone que ir a Madrid a hacer algo pidiendo un solo día en el curre es posible, lo tendré en cuenta para futuros eventos entre semana.

Este día con la compañía de Charo fue la guinda para mi cumple, puedo jurar que esa mañana del 16 de Julio, me sentía una  de las personas más felices de la Tierra.

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