Happy starting instead of happy ending

Este año tenía un momento clave, la boda de mi hermana Isabel. El tiempo ha pasado rápidamente y antes de darnos cuenta ya estábamos en la última semana antes del evento.

Esa semana me ha tocado guardia, y si por un lado ha sido una maldición porque no he podido disfrutar al cien por cien de todo lo que rodea al evento, por otro lado estando ocupado no me he puesto muy nervioso al respecto.

Y es que aparte de la emoción que supone que tu hermana empiece una nueva vida, estaba el hecho de que tenía que ocupar el lugar de mi padre que no podría acompañarla al altar. Intenté imaginarme el momento antes para asegurarme de que no me emocionaba mas de la cuenta en el momento clave, pero en el primer segundo que lo intentaba, notaba como se me humedecían los ojos y el estómago se encogía, así que decidí pasar de simulaciones.

Luego, no se si mi padre desde el Cielo nos dio fuerzas a ambos, pero los dos muy enteros nos bajamos del coche y con mucho estilo debo decir, llegamos por el pasillo hasta el altar.

Me pasé toda la ceremonia loco por palparme las bolsillos para asegurarme de que llevaba los anillos y las arras, a pesar de que sabía positivamente que estaban ahí, todo fue bien, salvo que en el momento de sacar los anillos, me sudaban tanto las manos que no podía abrirlo, pero el sacerdote curtido en mil batallas, se hizo con el estuche y lo abrió a la primera. Solo de pensar que los anillos salen volando por mi culpa, no habría habido lugar en la tierra donde esconderme.

Luego tenía un poco de miedo a la cena, llevaba toda la semana acostándome a las diez y media muerto del trabajo, y no estaba seguro de si aguantaría, pero no me dí cuenta del tiempo, lo pasé fenomenal y no me costó trabajo ver el amanecer, en un paseo hasta Plaza Nueva con ellas con los tacones en la mano y en mi caso con dolor de pies, pero no tanto como para quedarme descalzo.

Como en el lote para volver a casa sobraba uno para el taxi, dejé que el sector femenino volviera en él a casa y yo me cogí el autobús que ya estaban funcionando. Como todavía llevaba la corbata anudada como corresponde, la chaqueta abrochada y los zapatos con sus cordones atados, yo creo que el conductor del autobús cuando me vio, se pensó que iba a mi trabajo como “Cobrador del chaqué” mas que que venía de una fiesta.

Con la satisfacción del deber cumplido, de que la gente lo pasó bien, de que mi hermana disfrutó su momento llegué a casa, dormí un poco y me fui de vuelta a la farmacia.

Muchas películas románticas acaban con una boda y un “vivieron felices para siempre”, pero en esta, este es solo el principio de algo mejor.

2 Respuestas a “Happy starting instead of happy ending

  1. TE QUIERO GRACIAS POR SER MI HERMANO. TENGO UNA SUERTE INCREÍBLE

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