Cuando los sueños se hacen realidad

Puedo decir sin margen de error que hasta este mes de Julio de 2011, no había tenido el gusto de haber visto entero un partido de fútbol femenino por televisión. Tampoco es que vea muchos de fútbol masculino, pero de esos si que caen unos cuantos.

De casualidad viendo el Tour de Francia en Eurosport me entero de que en Alemania se estaba celebrando la Copa del Mundo Femenina, “el Mundial” como se ha dicho toda la vida y que retransmitían el Japón-México a las tres de la tarde.

Aprovechando que estaba solo en casa, me pongo a ver el partido y la cuestión es que me lo pasé bien, no solo por el partido en si que me pareció distraido si no porque además Japón se imponía por 4-0 con un hat-trick de su capitana Homare Sawa, y ya me entró el gusanillo por ver mas partidos.

Como España en esto del fútbol femenino anda en obras, en este mundial no tenía mas color que el azul de Japón, y después de la derrota ante Inglaterra quedó un cruce de cuartos de final ante Alemania, ganadora de las dos ediciones anteriores, anfitriona y favorita número uno del torneo.

En un fin de semana en el que me vi los cuatro partidos de cuartos, el que atraía toda mi intención era el Alemania-Japón. Andaba yo con el cuerpo un poco regular porque me temía se acababa la aventura, pero el desmelenamiento estaba a punto de empezar y Japón aguantando el embate inicial de las alemanas, consiguió con un gol de Karina Maruyama llevarse el gato al agua. Por primera vez batían a un equipo europeo, y vaya primera ocasión para conseguirlo.

Así que el miércoles ahí estaba yo delante de la tele para ver el Suecia-Japón de semifinales con mi camiseta azul. Al poco de empezar gol de las suecas, después del torrente de insultos (lo siento pero soy un poco hooligan) me quité la camiseta porque hasta entonces no la había llevado y pensaba que había dado gafe.

Y algo de eso habría porque las japonesas empataron en breve tiempo tras hacer esto y consiguieron remontar el partido para llegar a la final, y frente a Estados Unidos que ya lucía dos estrellas de campeonas sobre su escudo.

A pesar de que las americanas eran las principales favoritas para el título, el fútbol que había visto del equipo de Japón, me permitía confiar en que había posibilidades de conseguirlo.

Con unos nervios dignos de un partido en el que jugara España, me enfrenté al partido, arreón inicial de las americanas con balones al larguero pero Japón empezó a hacer el fútbol de toque que ha sido su seña de identidad.

Pero el gol de Morgan a fata de 20 minutos parecía decidirlo todo, luego Japón apretaba pero fallaba una ocasión tras otra, pero un error de la defensa americana permitía el gol de Miyama y que el sueño siguiera vivo.

Japón ya se había enfrentado a la prórroga anteriormente así que confiaba en ellas, pero Wambach que si incluso frente a un equipo europeo parece un armario empotrado frente a las japonesas mucho mas, hizo un gol de cabeza que a mi, debo confesarlo, me dejó tocado.

Por suerte yo no jugaba, y cuando todo estaba a punto de acabar, como debe ser en una historia heroica, la capitana Sawa se marcaba una espuela y un gol de antología, uno de esos que marca un hombre, y da la vuelta al mundo y se llegaba a la tanda de penaltis.

Me parece injusto que un título como el de Campeonas del Mundo se tenga que decidir en una ronda de penaltis, pero es lo que hay. Japón tenía a la diminuta para nuestro estándar Ayumi Kaihori, y las americanas a la carismática Hope Solo, la cosa me olía a chamusquina.

Pero nada parecía ser capaz de detener el sueño, las americanas parecían haberse desinflado tras tener la copa al alcance de la mano dos veces y ver como se la apartaban y las japonesas no cedían en su empeño de ganar, e hicieron ganar a Japón, a ellas mismas, al fútbol bonito y a otros que sin ser japoneses queríamos su victoria.

España en el Mundial de 2010 hizo el homenaje al fútbol bonito, de toque, de la calidad frente a la táctica, el físico y la búsqueda del resultado por cualquier medio, Japón, sabedora de su incapacidad para competir en el físico con las selecciones occidentales, ha optado por ese mismo fútbol abriendo también esa vía para el fútbol femenino, que en muchos aspectos intentaba la victoria convirtiendo en hombres a las mujeres que lo practicaban.  Sin duda alguna, seguirá existiendo ese fútbol físico, pero los países donde las mujeres son menos corpulentas, saben que tienen una vía para ganar.

Kaihori, Kinga, Sawa, Maruyama, Miyama, Sameshima, Kawasumi, son unos cuantos de los nombres que se me han hecho familiares en estos días de verano, aunque el mérito es claro, de todo el equipo.

Ahora espero que los Samurai Blue se contagien del espíritu de las Nadeshiko, y consigan en el mundo, los éxitos que han conseguido en Asia.

España campeona del Mundo 2010 y Japón campeonas del Mundo 2011, una bonita combinación.

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