Una historia de primera

Recuerdo las primeras veces que fui al antiguo estadio de Los Cármenes con mi tío Alfonso y mi primo Paco, y ya entonces por el año 1987, las historias del Granada en Primera División, me parecían historias del Abuelo Cebolleta, de blanco y negro previo al cine sonoro y eso que solo habían pasado 12 años desde que se descendió a Segunda.

En el curre enseñando los colores por si acaso el personal no los conocía.

Así que cuando se está a un solo partido de llegar a la máxima división, los nervios se ponen de punta. Yo quería autoconvencerme de que mejor si no subíamos que el abono se iba a poner muy caro, pero cuando me imaginaba en mi asiento viendo al Madrid, al Barcelona, al Valencia, al Atlético…me entraba un cosquilleo que era difícil de aguantar.

Antes de ver el partido, no estaba nada nervioso, bastante tengo con mis cosas de todos los días como para andar pensando en fútbol, pero una vez que en casa me puse delante de la tele para verlo, ya no pude aguantar sentado hasta que se acabó, sobre todo desde que marcó el Elche, porque quedar eliminado forma parte de la competición pero que te echen en el último suspiro cuando llevas teniéndolo tanto tiempo en la mano, duele.

Pero al final el Granada resistió y consiguió el ascenso, y como manda la tradición hay que ir con la masa al lugar de celebración correspondiente, en este caso la Fuente de las Batallas.

La fuente vallada porque hay mucho vándalo suelto, pero la banderola llegó hasta la cima, como cuando se conquistan las grandes cumbres.

Mientras iba de camino, me pareció que había mucho menos ambiente que cuando se celebró el Mundial, pero no, simplemente se estaba haciendo poco a poco, una vez allí la atmósfera era espectacular.

Allí había jolgorio para horas y horas, pero yo después de echar una hora de aquí para allá gritando, saltando y agitando la bufanda, me volví para mi casa y tras sentarme un rato para que me bajara la adrenalina me acosté porque tenía sueño atrasado como para dormir dos días seguidos.

A medida que avanzaba la noche, se iba haciendo mas interesante

Aún así, después de todo el meneo, me costó bastante trabajo dormirme, y es que la cosa estuvo tan emocionante que se me despertaron todos y cada uno de los sentidos que tenía, y luego eso no era tan fácil de apagar, pero el día siguiente era domingo, así que tampoco había necesidad de sufrir por eso.

Y al día siguiente mas fiesta en la Plaza del Carmen, y es que una vez al año no hace daño.

Bueno, ya estaba como loco para sacarme el abono aún en Segunda, así que ahora mucho mas.

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