Noche de fútbol (y de nervios)

Cuando el verano del año pasado tuve la idea de sacarme el abono del Granada para esta temporada, no esperaba que fuera a pasarlo demasiado bien. Han sido muchos años de desgracias, desastres y golpes de mala suerte que hacen pensar que cualquier cosa buena que pueda ocurrir es porque después va a ocurrir algo dos veces peor.

Pero no, este año me lo he pasado genial yendo al fútbol, hasta se me ha hecho raro el fin de semana que no había partido, y para colmo, encima el Granada se había clasificado para el play off de ascenso a Primera División, cosa con la que ni soñaba en el mes de Agosto.

Si hasta ahora había ido al estadio con gusanillo, ayer todavía mas, porque si un partido de liga tiene su aquel, sabes que se gane o se pierda hay un siguiente partido, pero ayer no, ese partido tenía el aliciente de que para uno de los dos rivales ya no habría siguiente partido, que para uno de los dos era el último día que vestirían la camiseta para competir y eso hace que un partido de fútbol gane en interés y emoción. Y eso lo notaba dentro de mi.

Ambientazo dentro del estadio, una atmósfera de las que pocas veces se respira, y animando mucho, no solo por empujar al equipo, que eso se supone, si no porque así se liberaba la tensión que se tenía dentro.

La verdad que el Celta planteó muy bien el partido, como estaban las cosas, les bastaba un gol para cerrar el chiringuito y ocasiones tuvieron, pero la suerte estuvo del lado del Granada, aunque la suerte para no encajar gol, no significaba suerte para meterlos, balones al palo, los dos penaltis fallados por Dani Benítez y ocasiones que se iban al limbo, parecía que se iba a cumplir eso de que el fútbol a veces no es justo.

Cuando llegaron los penaltis si estaba calmado no era por frialdad, es porque no me quedaban fuerzas ni para ponerme nervioso. Tras el fallo de Carlos Calvo, los jugadores del Celta seguían tirando penaltis imparables que los acercaban mas y mas a la final, y cuando Michu se dirigía al punto de penalti para lanzar el que parecía definitivo, yo ya ni siquiera estaba de pie, si no sentado esperando que todo acabara, pero no, falló milagrosamente y llegó el momento estelar de la noche.

Parecía que la situación se daba la vuelta, Roberto, el portero y uno de los héroes del Granada de esta temporada, hizo el primer lanzamiento de la muerte súbita y marcó, para después parar el definitivo.

Creo que me abracé con todos los de la grada que tenía a mi alcance, sabía que era uno de esos momentos de los que hay pocos y quería disfrutarlo a tope.

Copa no nos llevamos, pero una 1925 si que nos tomamos, bueno, en realidad mas de una : )

Cuando el novio de mi hermana, socio de fechorías futboleras y yo regresamos a nuestro barrio, nos paramos a tomar una cerveza, porque el cuerpo no estaba para volver todavía a casa y nos sosegamos un poco comentando lo que había pasado y lo que tiene que pasar, porque el Granada ha llegado hasta el final, ahora queda por ver que final tiene esta historia. Sea el que sea, yo estaré allí para verlo.

Una respuesta a “Noche de fútbol (y de nervios)

  1. Yo tengo el corazón dividido en este ‘duelo’.
    Mi familia paterna es de un pueblo de Granada, así que ecomocionalmente tengo una cierta predilección por Granada.
    Pero parte de esta familia vive en Elche y desde pequeño he tenido un contacto bastante directo con la ciudad y mis veranos allí son gratamente recordados…

    Espero que gane el mejor!!!

    Un saludo desde Barcelona.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s