Susana

Susana es una de esas personas a las que suelo atraer gracias a ese extraño imán que tengo para gente que vale la pena conocerse. Todavía me recuerdo de aquella tarde de la KDD 2.0 de Osaka lloviendo a cántaros sobre el puente peatonal de Dotonbori (donde el muñeco de Glico) y me acerqué a ella sin todavía conocerla pero sopechando que venía a lo mismo que yo y le pregunté si conocía la contraseña, ella me dijo que no, lógico la única contraseña que había para encontrarnos aquella tarde los participantes era nuestro aspecto de gaijines recalcitrantes.
 
Luego en el izakaya, aunque estuvimos en la misma mesa no hablamos mucho, pero si lo suficiente para darme cuenta de que era una persona interesante de conocer, así que horas después, cuando llegó el momento en el que cada mochuelo parte para su olivo intercambiamos el mail y las direcciones de los blogs.
 
El jueves de la semana pasada, apenas dos días antes de que ella regesara a pasar el verano a España, pasó por Tokio y quedamos para vernos esa tarde a las 7 en Shinjuku.
 
Me encanta la vista desde la salida sur de la estación de Shinjuku
 
Allí quedé no solo con ella si no también con amigos suyos japoneses de Tokio que por cierto también eran hispanohablantes. Una vez que nos encontramos procedimos a explorar la vida nocturna en Kabukicho, barrio nocturno donde los haya, tanto que al contrario que en zonas "mas tranquilas" de Tokio el aparcamiento es mas caro durante la noche que durante el día, creo que eso lo dice todo.
 
Se mira pero no se toca, al parecer los mozuelos solo dan conversación
 
En Kabukicho puede verse la parte mas sordida o quizás la mas humana de los japoneses, puede ser un poco chocante para un pardillo como soy yo, pero aún así lo mas curioso es que en el equivalente de una ciudad española o europea no entraría ni de broma y paseando por allí no sentí tampoco una inquietud especial, aunque por calles mas profundas sería otro cantar que aquí también hay gente mala.
 
Para rematar la faena nos acercamos a un restaurante en el barrio coreano, no había probado nunca la comida coreana aunque en Tokio hay un montón de restaurantes así que eso hacía la visita aún mas interesante.
 
 
El local estaba lleno de autógrafos de famosos japoneses y coreanos
 
La comida estuvo riquísima, aunque lo único que me jorobó un poco fué tener que estar sentado a la japonesa, pero después de un rato se me hizo bastante llevadero, parece que el tiempo invertido en los entrenamientos de Iaido sirvió para algo.
 
Si Susana es la bomba, sus amigos necesitan dos equipos TEDAX para desactivarlos, diciendo amabilísimos me quedo corto
 
Después de la cena, despedida y un nuevo recuerdo que añadir a mi diario de viaje, y es que a pesar de que puede parecer que uno puede cansarse de todo por muy bueno que sea, yo no me canso de encontrar buenos amigos.
 
Por cierto, que si queréis leer un blog curioso sobre Japón os dejo el enlace del de Susana, incluso para mi que he llegado a convertir en obvio lo que antes era sorprendente es muy interesante:
 
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