En el Keirin

Entre las ideas que se me han ocurrido desde que estoy en Japón, quizás una de las mas peregrinas es la que tuve el lunes pasado cuando tras ver un anuncio de la tele decidí y previa consulta de internet ir al velódromo a ver el keirin.
 
El keirin es una competición ciclista que nació en Japón tras la Segunda Guerra Mundial, en la cual un grupo de ciclistas siguen la estela de un lanzador que puede ser en el caso de Japón otro ciclista o en el estándar UCI (Unión Ciclista Internacional) un velomotor, que tras alcanzar los 50 km/h abandona la pista iniciándose el sprint entre los competidores, obviamente el ganador es el primero que atraviesa la meta.
 
 
Tengo dos recuerdos asociados al keirin, uno es de cuando tenía unos 6 o 7 años y leí un reportaje sobre esta disciplina en Don Miki aquel tebeo legendario que en su primera época traía después de la primera historia un pequeño  reportaje, de hecho este se llamaba "Keirin: caballos de acero" y se me quedó grabado en la memoria como podéis observar, el otro es en la película de Takeshi Kitano "El verano de Kikujiro" el personaje de Beat Takeshi se lleva al niño que estaba cuidando al velódromo y empieza a apostar siguiendo los consejos del niño ¡y ganan!, me encanta cuando para celebrarlo le compra un traje de ciclista, aunque después la cosa se tuerce, y le obliga a devolver el traje para tener dinero para seguir apostando, ¡que tio este Kitano!.
 
 
Y es que las apuestas son la columna vertebral de este invento, yo para no parecer el panoli total que era paseándome por allí cogí mi hoja de apuestas y mi lápiz y todo aunque no creo que engañara a mucha gente, pero por lo menos disimulaba un poco, además ver las carreras por si mismas es un espectáculo y aunque no fuera a la ventanilla de apuestas hacía las mías particulares con resultados que hicieron que me alegrara de no poner mi dinero en juego.
 
Debo decir que no encontré un extranjero ni de casualidad, supongo que el hecho de que el velódromo esté al lado de una estación secundaria y que el keirin no sea una de las cosas que mas se publicitan fuera del público japonés aunque los aficionados al ciclismo sepamos que existe contribuye a ello. Debo decir que esa sensación de ser el único extranjero del lugar me producía una extraña mezcla de placer e inquietud.
 
Bueno para terminar el vídeo de una de las carreras que ví, observaréis que como todo en Japón tiene su parafernalia con reverencia de los ciclistas incluida.
 
 
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4 Respuestas a “En el Keirin

  1. jo! ni sabía que existia. Me alegro de aprender algo nuevo.
    Je, je , yo también leía los Don Micki pero esé me lo perdí. Lo qúe más mola es la musiquilla.
    Por cierto, no me hables de parafernalia, que ayer me metí en una tienda de Akihabara a comprarme un traje y me partía con la dependienta. Lo mejor la mujer acompañándome hasta la puerta del centro comercial después y dándo esos peculiares gritos de "gracias" y quedándose allí saludando hasta que me perdió de vista.
    En ocasiones veo cosas….

  2. A mi también me abruma a veces lo serviciales que son aquí, a veces hasta paso verguenza o me da reparo preguntar algo aunque la mayoría de las veces cuando preguntas te llevan a lo que quieres y se esfuman como ninjas para no molestarte. Hoy de hecho he ido a encargar un sello a la tienda, y aparte de otros temas para incluir en un post al irme también me daban las gracias como si hubiera encargado un sello de tamaño imperial, es otra cultura desde luego.

  3. Yo tampoco tenía ni idea de que había eso por ahí. Yo me quedé satisfecha con el sumo como si lo hubiera visto todo ahora me doy cuenta que tengo que volver más de una vez por ahí.
    Que tal con el terremoto por cierto? En Grecia fue de 6.7 pero en Atenas no se noto.

  4. Y las que me tienes que enseñar tu a mi cuando vengas, yo que pensaba que sabía mucho de Japón y los japoneses, en realidad solo se algo mas que la media de los españoles porque en estos dos meses la cantidad de cosas que he aprendido y ello me ha hecho pensar en lo que me queda por conocer.
     
    No quiero ni pensar como debió ser el terremoto en Tohoku que está a cientos de kilómetros de Tokio cuando aquí se sintió tan fuerte, espero que en la vida me pille algo así porque me puede dar un infarto.

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