Casualidad ¿o no? (parte 1 de 2)

A veces es curioso como ocurren las cosas que nos pasan. Lo que convierten a estas historias en relevantes, es precisamente que ocurren, cuando no pasan ni siquiera hay opción a echarlas de menos, puesto que nunca tendremos la máquina que nos diga lo que habria pasado de ser otras las circunstancias.
 
El pasado jueves salía del trabajo como otro día cualquiera, y me encuentro con que no tengo que llevar nada a la salida del valle, así que decido quedarme por el lugar y comer en un sitio diferente para variar.
 
Cuando entro en el restaurante, me dirijo con paso firme hacia la mesa cuando a mi espalda oigo hablar en japonés, así que me vuelvo y me encuentro a una mujer que no parecía japonesa hablando con un niño, así que le pregunté si había dicho algo en japonés, y me dice que si, acto seguido me doy cuenta que al lado en una mesa hay dos hombres que si parecen japoneses.
 
Y en efecto, la mujer era de Padul, un pueblo cercano que con 18 años se fue a Japón y que ahora 17 años después había vuelto para quedarse con su marido japonés y su hijo.
 
La otra persona que les acompañaba era un amigo suyo, el señor Imanaka, que al parecer es un reputado fotógrafo y pintor, he tratado de buscar mas información pero sólo con el apellido me ha sido imposible (al menos de momento).
 
Mañana en la segunda parte, la conversación en si, y la reflexión sobre este encuentro.
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