Jikou Keisatsu (時効警察), y Kaette kita Jikou Keisatsu (帰ってきた時効警察) son un dorama y su continuación que me han llamado mucho la atención y aunque voy a comentar los dos en el mismo post, la verdad es que casi se merecen uno para cada una de las partes. Y es que aunque la base y los personajes de las dos series son los mismos, se interpretan de diferente manera en cada una de las dos.
Todo parte de la sección de una comisaría que se encarga de archivar los casos que han prescrito y de devolver los objetos que han permanecido almacenados como pruebas hasta entonces a las personas relacionadas con el caso. Un día, un agente de la unidad, Shuichiro Kiriyama (Jô Odagiri), decide que como hobby va a intentar solucionar los casos que hayan prescrito y que llamen su atención, la agente de tráfico Shizuka Mikazuki (Kumiko Aso) le ayudará a resolver los misterios que durante quince años quedaron en el aire. Como el caso ha prescrito la persona que cometió el crimen no irá a la cárcel, pero algo curioso ocurrirá.
Gran parte del peso creativo de la serie recae sobre Satoshi Miki y eso es algo que explica porque me ha gustado tanto, además hay guiños en sus películas como la aparición de la agente Mikazuki en “Adrift in Tokyo” o la aparición de Endo, personaje de “The insects unlisted in encyclopedia” en el último episodio de Kaette kita Jikou Keisatsu”.
Aunque ambas partes están imbuidas del estilo de Miki, personajes curiosos e interesantes, situaciones extrañas que se convierten en cotidianas, en la primera parte no es tan fuerte como en la segunda, de hecho el último episodio de la primera parte, con elementos mas absurdos y llamativos que los anteriores marca la tendencia que se seguirá en la segunda parte.
Un dorama con buenos actores y no las caras bonitas que protagonizan muchos de ellos, guiones curiosos y divertidos, un toque (o a veces dos) de irrealidad han hecho que este sea uno de mis doramas favoritos y que una vez acabado sepa que volveré a verlo otra vez.
Una persona me lo recomendó, así que me parece mi deber transmitírselo a los demás también.
Me gusta enfrentarme a los libros, series o películas intentando saber lo menos posible sobre ellos antes de empezar con ellos, eso hace que al principio disfrute mas las historias y también provoca que me lleve grandes alegrías y porque no decirlo algún que otro chasco.
Pero no ha sido decepción lo que he sufrido al ver esta serie japonesa, los primeros minutos inducen a pensar que es un tipo de historia, pero a mitad de dicho capítulo la historia gira y es totalmente diferente de lo que te puedes esperar en principio.
La presentación de las protagonistas, cuatro mujeres y de sus circunstancias familiares hace pensar al principio que es un drama acerca de la relación de esas mujeres con sus maridos y familias, vamos que la cosa parece ir de relaciones humanas, pero la historia gira y se transforma en un thriller al estilo de “La sombra del viento”, una historia en la que nada es lo que parece y que a medida que se va desvelando y se van descubriendo mas detalles se va haciendo mas interesante.
Eso si, muy al final para mi gusto pierde algo de chispa ya que se desvía de la línea de suspense para entrar en como quedan las relaciones entre los personajes implicados en la trama y no termina de ser tan redonda como la otra, pero aún así tampoco desmerece del todo.
Bueno, para mi ha tenido otro aliciente y es ver a Kyoko Hasegawa a la que recordaba de los anuncios de Canon, aunque como aquí sale en plan de ama de casa corriente no se la ve tan monísima como en esos anuncios, aunque mejor así porque cada vez que veía uno de esos se me escapaba un suspiro al final que me sacaba todo el aire del cuerpo, y eso no es bueno para la salud.
La moza en uno de esos anuncios
Podría decirse que tiene un aire a lo “Mujeres desesperadas” pero al contrario que la serie americana, y como es habitual en las japonesas, dura lo justo.
Acabo de ver este dorama y me ha gustado mucho, no solo por que la historia me ha parecido divertida si no por que me ha dado pistas sobre la sociedad japonesa. Como explica el principio de la serie el estallido de la burbuja económica en los 90 hizo que se tambaleara el modelo de “trabajo vitalicio” en las compañías, obligó a aligerar plantillas y contar con trabajadores temporales externos en los momentos en los que hubiera necesidad de mas personal, esos trabajadores son los “haken” (派遣).
Esos haken no aunque entran a formar parte del organigrama de la compañía no están en su nómina, son agencias que se dedican a facilitar esos trabajadores quienes les pagan el sueldo, que además no es una nómina mensual si no que se les paga por horas trabajadas, de modo que si hay un día de fiesta o se ponen enfermos y se ausentan no cobran.
Por último hay una tirantez entre los trabajadores fijos de la empresa y estos temporales, considerando los primeros a los haken como pura carne de cañón ya que al ser una relación temporal no se van a comprometer con la empresa como ellos, ya se sabe Japón y su espíritu de equipo.
Pues enmedio de este tormentoso asunto nos aparece una comedia que es este dorama, Haruko Oomae es una haken de primera clase que entra a formar parte de una compañía para cumplir un contrato de tres meses, enseguida queda claro que no es una trabajadora cualquiera, si no que tiene algo mas, con numerosas habilidades y cualificaciones podría ser trabajadora fija en muchas compañías, pero ha elegido ser una haken y nadie sabe la razón.
Las relaciones con los trabajadores fijos, con otros haken, la atmósfera que rodea a las oficinas japonesas son el marco para esta historia con grandes toques de comedia y que reivindica un poco de dignidad para las personas que por una razón u otra no forman parte de la “gran familia” que representa la plantilla de una gran empresa, de ahí el título que podría traducirse como “la dignidad de un haken”.
Como serie que se precie, las relaciones personales, los romances y como no las asombrosas habilidades de Haruko le dan la sal y un punto de diversión que me han hecho pasar una semana entretenida con él.
Por último no quiero dejar pasar la Andalucía que sale al principio y final de la serie, con unos gitanos mas zingaros que españoles y que por supuesto se benefician una buena paella al mediodía, porque claro, si los japoneses solo comen pescado crudo, los españoles comemos paella todos los días ¡Ay Señor!
Después de estar una temporada viendo series americanas me entra de nuevo el gusanillo del J-Drama o series televisivas japonesas para entendernos todos. Para volver a meternos en faena escogí “Galileo” que tiene una fórmula que no es la primera vez que se utiliza y que probablemente tampoco será la última que es la de policía que confía en su intuición de detective y la de científico que solo cree en lo que puede demostrar a través de la ciencia. La distinción que tratan de buscar se basa en que en este caso el científico solo actúa cuando le plantean un caso que le supone un reto científico y no solo eso si no que dentro del caso es ese reto científico lo que le atrae despreciando todo lo demás que rodea el caso como puede ser quien es el culpable, sus motivaciones o incluso las circunstancias de la víctima.
La gracia de los episodios está en que al principio se presenta un hecho que a priori no tiene explicación lógica o que hace pensar en lo paranormal, ese es el cebo para que el profesor Manabu Yukawa (Masaharu Fukuyama) ayude en los extraños casos que de tanto en cuanto se le presentan a la novata detective Kaoru Utsumi (Kou Shibasaki). Por supuesto se aprovecha la diferencia de sexo de los protagonistas para jugar con los sentimientos y la ambigüedad en su relación, y es que a todos nos gusta el toque de romance, ¿verdad?. Los capítulos siguen un mismo esquema narrativo y eso que comprendo que puede parecer aburrido para algunos, esa previsibilidad me divierte, sobre todo el momento en el que el profesor da con la clave que le permite explicar el caso. También me gusta cuando salen algunos de los experimentos destinados a demostrar sus teorías, siempre me da por pensar en el pedazo de presupuesto que debe manejar ese departamento, y por otro lado te sientes igual que cuando ves “Brainiac” o “Los cazadores de mitos”.
Luego tras ver la serie vi el episodio especial titulado “Zero” y que como se intuye es una precuela de la serie y cuenta el primer caso en el que el profesor Yukawa ayudó a la policía, en concreto al detective predecesor de la detective Utsumi, que está distraído, tiene el toque interesante de ver al Yukawa estudiante pero en el que echo de menos a la chica, pero no se puede tener todo. A mi me ha parecido bastante curioso y lo he pasado bien viéndolo, así que ha sido un buen regreso a la visión de doramas.
Uno de los personajes mas carismáticos, si es que alguno se puede imponer a los demás en la época de las guerras civiles japonesas (segunda mitad del siglo XVI) sin duda alguna es Oda Nobunaga.
Señor del pequeño feudo de Owari, una milagrosa victoria en la batalla de Okehazama le convirtió en uno de los personajes mas influyentes y poderosos de esa época turbulenta.
Bueno, pues en esta miniserie del año 1992 Ken Watanabe (El último samurai, Cartas desde Iwo Jima) interpreta al heterodoxo personaje, tan alejado del pensamiento convencional que provocaba el desprecio de muchos a su alrededor, aunque al final todos los que estaban próximos a él quedaban rendidos a su genialidad.
Aparecen los hechos fundamentales de su biografía, su ascensión a la cima del clan Oda, la batalla de Okehazama, la destrucción del feudo de los Asai cuñado suyo y su consolidación como sostén del Shogunato Ashikaga, aunque pasa de rondón por otros hechos como la quema del Monte Hiei y los monasterios de los monjes guerreros que no paraban de hostigarle o no reflejar el momento de su muerte traicionado por Akechi Mitsuhide, aunque esto último da para una peli por si mismo.
También aparece la figura de Toyotomi Hideyoshi, llamado en la época que refleja la serie Kinoshita Tokichiro, aunque como un contraste humorístico con la figura de Nobunaga que no me encaja mucho con la imagen que me quedó tras leer “Taiko” de Eiji Yoshikawa, pero bueno, el que quiera conocer a Hideyoshi que se lo lea.
Si no se conoce previamente al personaje puede dejar una imagen muy superficial del mismo, pero claro estaba dirigida a los televidentes japoneses que conocen mas que de sobra la historia, pero aún así si no se sabe nada de él permite empezar a conocerlo.
No se como describir exactamente la sensación que me ha quedado tras ver este drama, supongo que por un lado está el choque que me produjo el final del primer capítulo que me dejó totalmente descolocado y por otro el exceso de empatía que roza casi lo patológico que sufro y que me han hecho ver los capítulos de la serie con un nudo en el estómago, pero eso si desde el principio hasta el final.
La historia a grosso modo va de un instituto que por un fenómeno desconocido es arrancado de su sitio para aparecer en el futuro, pero no en el futuro superguay de las naves espaciales y teletransporte instantáneo si no en uno apocalíptico.
El “Carpe Diem”, la actitud de la Humanidad frente al planeta en que vivimos, el instinto de supervivencia y la actitud de los hombres en momentos de crisis son los temas sobre los que pivota el argumento de la serie y sobre los que reflexiona y sobre los que me ha hecho pensar, aunque mas que elaborar nuevos argumentos me ha hecho refrescar mis ideas respecto de esos temas y que básicamente son que hay que actuar, que solo nos arrepentimos de lo que no hacemos y que por otro lado las personas estamos hechas de una mezcla de bestia y de ángel en proporciones diversas.
Llevaba mucho tiempo sin ver un dorama, de hecho desde que estuve en Japón y es que últimamante prefería ver películas a series, pero echando un vistazo en la página de Allzine vi que estaba esta serie para descargar y como había oído hablar bien de ella decidí verla.
E hice bien porque me lo he pasado muy bien viéndola, la historia está entretenida, los personajes desde los principales a los secundarios tienen carisma y el mantener el espíritu de viñeta manga en algunas de las escenas de la serie y que terminan de darle el toque desenfadado y de comedia que la serie requiere.
Y que decir de la música, honradamente no soy nada fan de la música clásica, no porque me disguste en si, si no porque nunca he recibido educación musical como para apreciarla, aunque eso si las dos veces que he ido a un concierto (porque me ha llevado otro, eso también es verdad) lo he pasado bien. Aún así las partes dedicadas a la música no me han aburrido para nada y me han servido para aprender un poco mas sobre música y también unas pinceladas sobre lo que es una orquesta y eso me ha parecido muy interesante.
No es que este tipo de series se hagan para pensar como propósito principal, pero aún así hay una parte de la historia que me ha hecho hacerlo, y es el momento en el que se presiona a Nodame para que se tome en serio el piano cuando ella solo quiere ser maestra de primaria. ¿Es lícito si se tiene un talento excepcional en algo no desarrollarlo porque el sueño propio es diferente o uno debe plegarse a ese don recibido? Supongo que dependerá de la persona, de lo que sea ese talento y de las circunstancias que rodean a la persona, pero me parece que la posición de partida debe ser respetar la voluntad de la persona, después de todo cada uno de nosotros somos los que conocemos la llave real de nuestra felicidad.
Como voy siempre a remolque es de suponer que todos los grandes aficionados a los doramas ya la habrán visto, pero si hay alguno todavía mas despistado que yo, se la recomiendo sin reservas.
Esta serie junto a “Murina ren´ai” era una de mis favoritas y con la anterior formaba un programa doble los martes por la noche en Fuji TV durante mi estancia en Japón que no me perdía por nada del mundo.
La historia es de esas que se les ocurren a los japoneses y va de una fábrica de robots que fabrica uno (Mokomichi Hayami) diseñado para ser el novio perfecto, leal, entregado a su pareja, detalloso, vamos lo que se dice una alhaja. Estos fabricantes dejan el robot en casa de Riko (Saki Aibu), una oficinista que al principio lo ve solo como un aparato pero que luego se verá tocada por las atenciones de dicho robot. Para ramatar la faena y no nos falte el triángulo amoroso al que son tan aficionados los guionistas japoneses tenemos a un compañero de oficina de Riko (Hiro Mizushima) que también luchará por su afecto.
La serie con sus partes de comedia basadas en la lucha por el triunfo en la carrera por el amor de Riko, por lo chocantes que resultan las continuas atenciones del robot, y el hecho de ocultar que ese muchacho tan impresionante es un robot y la de drama basada en los sentimientos de los personajes tanto de carne y hueso como del propio robot.
La serie al final y como hacen muchas series japonesas me dejó un sabor agridulce, pero es que ya se sabe, en una competición en la que solo hay dos puestos, un tercero sobra y yo siempre siento empatía por el que pierde (debe ser porque ese es mi papel habitual).
Bueno, y admito que también me la vi enterita porque salía Saki Aibu.
Hasta que he tenido la oportunidad de disfrutar de una estancia mas larga de la habitual en Japón las series japonesas que había visto fueron todas a través de internet, pero como este viaje coincidió con la temporada televisiva de primavera pude engancharme a unas cuantas series desde el principio y verlas por la televisión a medida que se emitían.
Mi noche favorita era la de los martes en la que veía el programa doble que ponían en Fuji TV, a las 9 Zettai Kareshi (絶対彼氏)y a las 10 Murina Ren´ai (無理な恋愛), de hecho ese día de la semana me volvía temprano a casa para ver la tele y no perderme ningún capítulo.
Yui Natsukawa y Masaaki Sakai, los protagonistas de Murina Ren´ai
Bueno, hoy voy a hablar de la segunda, la serie relata la historia de Shogo, un hombre de 60 años que en su juventud formó parte de un grupo musical pero que acabó dejándolo para llevar una vida mas estable y segura trabajando en una discográfica, su universo se completa con una ex-mujer y una hija de 18 años. Nuestro protagonista se enamora de Kaede, una mujer de 35 años con unos valores y carrera alejados de los de él y que para colmo tiene un novio macizo.
Con esta historia como tronco central, se plantean una serie de temas paralelos que me parecieron muy interesantes como los sueños que se tienen cuando se es joven y que a veces se obvian en nombre de una vida mas cómoda o convencional, o de como el espíritu puede permanecer joven aunque a nuestro cuerpo ya le pesen los años.
Con sus partes de comedia y partes de drama la serie se deja ver muy bien, y como ya he dicho se convirtió en una de mis favoritas, además al ser de un tema como muy cotidiano los diálogos no eran muy dificiles de entender incluso con mi japonés de baja categoría.
Supongo que aunque no tengo 60 años ni mucho menos, como ya empiezo a tener una edad empieza a darse la circunstancia de que si me fijo en alguien de veintitantos le saco 12 o 13 años fácilmente cosa que si me paro a pensarlo me da algo de vértigo, además en esta época de mi vida en la que me encuentro entre la busqueda de la estabilidad o la persecución de un sueño, han hecho que los temas que aparecían en la serie se me hicieran aún mas interesantes.