Archivo mensual: junio 2011

Gil Pupila el integral

Cuando tenía unos 10 u 11 años y empecé a querer leer tebeos diferentes a los que había leído hasta entonces, lo que mas me llamó la atención no fueron los cómics de super-héroes si no el cómic francés y belga, Asterix, Tintín, Spirou, Lucky Luke, se convirtieron en mi fuente de entretenimiento.

Pude conocer muchos personajes a través de la revista “Spirou Ardilla” pero aún así muchos no llegaron a España o si llegaron no consiguieron cuajar, además aquí solían llegar en forma de álbum  y en la primera mitad de los 80, un álbum costaba 500 pesetas que era una pasta, lo puedo asegurar.

De Maurice Tillieux solo conocía las “Aventuras del Ford T”, así que cuando en una de mis visitas a la librería Flash me encontré el primer tomo del integral de Gil Pupila, le eché un vistazo por curiosidad y me dieron ganas de comprarlo.

Con casi cuarenta años no lees estas aventuras con la misma inocencia, ni tampoco el mundo se parece al que era cuando yo era un pre-adolescente, aún así, me lo estoy pasando bien leyendo estas aventuras.

En los dos tomos, que incluyen ocho álbumes, que llevo leídos, las aventuras tienen un componente de misterio que se desvela prácticamente al final intentando mantener el enigma la mayor parte de la misma, también combinada con un toque de humor que me parece muy propio de lo que conozco de la escuela de Spirou.

Frente a otros personajes de la época que viven aventuras con complots a muy gran escala y con enemigos malísimos, los misterios de Gil Pupila son sencillos y con enemigos que solo pretenden un botín y nada de conquistar el mundo, lo que me recuerda que se me hace raro que no haya el típico enemigo que se cruza una y otra vez con el protagonista y que nunca es capturado, y si lo es se escapa las veces que sean necesarias para volver a enfrentarse, a lo mejor me lo encuentro en los siguientes tomos.

En fin, es una suerte que se estén editando estas obras hoy en día para que al menos como adultos hoy, no pudimos disfrutar cuando éramos niños.

Una historia de primera

Recuerdo las primeras veces que fui al antiguo estadio de Los Cármenes con mi tío Alfonso y mi primo Paco, y ya entonces por el año 1987, las historias del Granada en Primera División, me parecían historias del Abuelo Cebolleta, de blanco y negro previo al cine sonoro y eso que solo habían pasado 12 años desde que se descendió a Segunda.

En el curre enseñando los colores por si acaso el personal no los conocía.

Así que cuando se está a un solo partido de llegar a la máxima división, los nervios se ponen de punta. Yo quería autoconvencerme de que mejor si no subíamos que el abono se iba a poner muy caro, pero cuando me imaginaba en mi asiento viendo al Madrid, al Barcelona, al Valencia, al Atlético…me entraba un cosquilleo que era difícil de aguantar.

Antes de ver el partido, no estaba nada nervioso, bastante tengo con mis cosas de todos los días como para andar pensando en fútbol, pero una vez que en casa me puse delante de la tele para verlo, ya no pude aguantar sentado hasta que se acabó, sobre todo desde que marcó el Elche, porque quedar eliminado forma parte de la competición pero que te echen en el último suspiro cuando llevas teniéndolo tanto tiempo en la mano, duele.

Pero al final el Granada resistió y consiguió el ascenso, y como manda la tradición hay que ir con la masa al lugar de celebración correspondiente, en este caso la Fuente de las Batallas.

La fuente vallada porque hay mucho vándalo suelto, pero la banderola llegó hasta la cima, como cuando se conquistan las grandes cumbres.

Mientras iba de camino, me pareció que había mucho menos ambiente que cuando se celebró el Mundial, pero no, simplemente se estaba haciendo poco a poco, una vez allí la atmósfera era espectacular.

Allí había jolgorio para horas y horas, pero yo después de echar una hora de aquí para allá gritando, saltando y agitando la bufanda, me volví para mi casa y tras sentarme un rato para que me bajara la adrenalina me acosté porque tenía sueño atrasado como para dormir dos días seguidos.

A medida que avanzaba la noche, se iba haciendo mas interesante

Aún así, después de todo el meneo, me costó bastante trabajo dormirme, y es que la cosa estuvo tan emocionante que se me despertaron todos y cada uno de los sentidos que tenía, y luego eso no era tan fácil de apagar, pero el día siguiente era domingo, así que tampoco había necesidad de sufrir por eso.

Y al día siguiente mas fiesta en la Plaza del Carmen, y es que una vez al año no hace daño.

Bueno, ya estaba como loco para sacarme el abono aún en Segunda, así que ahora mucho mas.

Noche de fútbol (y de nervios)

Cuando el verano del año pasado tuve la idea de sacarme el abono del Granada para esta temporada, no esperaba que fuera a pasarlo demasiado bien. Han sido muchos años de desgracias, desastres y golpes de mala suerte que hacen pensar que cualquier cosa buena que pueda ocurrir es porque después va a ocurrir algo dos veces peor.

Pero no, este año me lo he pasado genial yendo al fútbol, hasta se me ha hecho raro el fin de semana que no había partido, y para colmo, encima el Granada se había clasificado para el play off de ascenso a Primera División, cosa con la que ni soñaba en el mes de Agosto.

Si hasta ahora había ido al estadio con gusanillo, ayer todavía mas, porque si un partido de liga tiene su aquel, sabes que se gane o se pierda hay un siguiente partido, pero ayer no, ese partido tenía el aliciente de que para uno de los dos rivales ya no habría siguiente partido, que para uno de los dos era el último día que vestirían la camiseta para competir y eso hace que un partido de fútbol gane en interés y emoción. Y eso lo notaba dentro de mi.

Ambientazo dentro del estadio, una atmósfera de las que pocas veces se respira, y animando mucho, no solo por empujar al equipo, que eso se supone, si no porque así se liberaba la tensión que se tenía dentro.

La verdad que el Celta planteó muy bien el partido, como estaban las cosas, les bastaba un gol para cerrar el chiringuito y ocasiones tuvieron, pero la suerte estuvo del lado del Granada, aunque la suerte para no encajar gol, no significaba suerte para meterlos, balones al palo, los dos penaltis fallados por Dani Benítez y ocasiones que se iban al limbo, parecía que se iba a cumplir eso de que el fútbol a veces no es justo.

Cuando llegaron los penaltis si estaba calmado no era por frialdad, es porque no me quedaban fuerzas ni para ponerme nervioso. Tras el fallo de Carlos Calvo, los jugadores del Celta seguían tirando penaltis imparables que los acercaban mas y mas a la final, y cuando Michu se dirigía al punto de penalti para lanzar el que parecía definitivo, yo ya ni siquiera estaba de pie, si no sentado esperando que todo acabara, pero no, falló milagrosamente y llegó el momento estelar de la noche.

Parecía que la situación se daba la vuelta, Roberto, el portero y uno de los héroes del Granada de esta temporada, hizo el primer lanzamiento de la muerte súbita y marcó, para después parar el definitivo.

Creo que me abracé con todos los de la grada que tenía a mi alcance, sabía que era uno de esos momentos de los que hay pocos y quería disfrutarlo a tope.

Copa no nos llevamos, pero una 1925 si que nos tomamos, bueno, en realidad mas de una : )

Cuando el novio de mi hermana, socio de fechorías futboleras y yo regresamos a nuestro barrio, nos paramos a tomar una cerveza, porque el cuerpo no estaba para volver todavía a casa y nos sosegamos un poco comentando lo que había pasado y lo que tiene que pasar, porque el Granada ha llegado hasta el final, ahora queda por ver que final tiene esta historia. Sea el que sea, yo estaré allí para verlo.