Archivo mensual: julio 2010

Esas cosas que me pasan

Después de volver de Kioto quedé con Susana para cenar en Shinsaibashi, se nos unió uno de sus alumnos de español con el que tuvimos una conversación bastante interesante. Además como aprendió español en El Salvador tenía bastante curiosidad sobre España.

Pero lo mejor estaba todavía por llegar, cuando salimos de nuestra estación Susana me dice de tomar algo, yo ya me había repuesto del traqueteo turístico así que me pareció buena idea, pero el barrio no está muy equipado para tomarse un algo sin grandes pretensiones, es decir algo que no sea uno de esos snack bar en lo que todo cuesta un dineral.

Intentamos ir a un lugar que Susana pensaba que cerraba tarde pero no era así, pero no íbamos a rendirnos, así que exploramos un poco y encontramos un bar que estaba en la octava planta de un edificio y el camarero cuando nos vio entrar según confesión posterior entró en pánico, pero nosotros también entramos muy prudentes porque no sabíamos que ambiente nos íbamos a encontrar.

Cuando le contamos al hombre que eramos españoles y encima los dos hablábamos japonés empezó una avalancha de conversación con bromas, risas y alguna que otra copilla. Preguntas sobre España y sobre otras cosas que me voy a reservar. La sorpresa llegó a la hora de pagar, Tsuguo san nos invitó a todo lo que tomamos cosa que nos dejó sorprendidos del todo.

Tendremos que volver antes de irme de aquí.

Como explicarlo

Pues ya estoy en Tokio. Es la cuarta vez que estoy en Japón y es la cuarta sensación diferente que tengo. Recuerdo que cuando vine en 2008 estaba acostumbrado, de hecho desde el primer minuto me sentía como en casa. Ahora eso no ha cambiado, pero es curioso no termino de creerme que esté aquí. Es tan diferente a la sensación que tengo cuando estoy en España que me parece un sueño, por otro lado estoy tan acostumbrado que ya no siento nada extraordinario solo normalidad. ¿Cómo puedo venir a Japón y no sentir nada extraordinario? Pero me estoy acostumbrando a esa sensación y me gusta.

Me gusta ir a un sitio y enterarme de lo que dicen los carteles, de estar en el tren y poder entender parte de las conversaciones de las personas, de que la gente hable conmigo en japonés. He conseguido volver en cotidiano lo que antes para mi estaba a una distancia sideral, y esa sensación también mola.

Recuerdo del 11 de Julio

Ayer rememoré el recuerdo de la final del Mundial con palabras, hoy lo hago con imágenes.

Aquí el final del partido en el bar.

Y esto lo que se lió en Granada.

Creo que poner mas palabras es poner palabras de mas.

Una noche de Julio

Si no fuera por lo que me espera en Japón, estoy seguro de que el verano de 2010 quedaría vinculado a todo lo que ocurrió anoche y otras noches parecidas.

Ya después del partido de la semifinal frente a Alemania, cuando la gente se echó a la calle, se respiraba en el aire una euforia de la que era imposible escapar y no contagiarse yesa sensación hacía desear que la selección española ganase para volver a vivir esa sensación.

Y España ganó y la gente se echó a la calle, y desde luego como la meta conseguida era mayor, también fue mayor la conmoción que sucedió. Ver a la gente con las banderas y con el ambiente festivo me hacían pensar en una revolución, pero no había nada de política en lo que ocurría, era solo fútbol, eran solo ganas de pasarlo bien.

Va a ser muy difícil que vuelva a ver escenas como las que vi ese domingo por la noche, incluso con lo que me gusta el meneo futbolero, me pareció excesivo lo que estaba ocurriendo, no me podía creer que tanta gente pudiera estar pendiente de un partido, pero estaban allí.

Cuando el triunfo de la Eurocopa del 2008 me pilló en Tokio, me alegré de vivirlo de una manera tan especial, aunque eché de menos el jolgorio en España. después de esto he vivido las dos experiencias y las guardo en el corazón.

El lunes los adultos hemos tenido que volver a la vida real, espero que los niños puedan seguir soñando un poquito mas.

Amigos, fútbol y 3D

No es que sea el rey de las fiestas, de hecho uno de mis pasatiempos favoritos es pasar tiempo en casa. Pero también cuando algo excita mi curiosidad me gusta probarlo. Hace dos años la Eurocopa me pilló en Japón y aunque la viví de un modo interesante e inolvidable, cuando me llegaban los correos del Kinepolis anunciando que el partido de España podía verse en pantalla grande en el cine se me quedó un algo dentro que no era mas que me dieron ganas de probarlo.

Dos años después llega otro gran torneo de fútbol, y como esta vez si estoy en Granada, volvió a mi cabeza ese recuerdo de ganas de probar, pero como hasta ahora los partidos de España han sido en laborables pues no había tenido opción. De hecho el lunes pasado mientras veía el España-Portugal, quería que España ganara no solo porque si, si no porque sabía que el siguiente partido sería en sábado y tenía opción de verlo no solo entero si no como yo quisiera.

Tengo muchos amigos, pero no muchos a los que les interesen las mismas cosas que a mi, bueno corrijo, que les interesen y que estén a mano para ciertas ocasiones, así que muchas veces estas aventuras de ir a sitios, o ver películas raras o probar cosas las acabo haciendo solo, cosa que si no tienes a nadie de quien tirar te acabas conformando, pero que a veces también cansa porque muchas veces te apetece tener alguien cerca con quien comentar lo que se hace.

Tenía ganas de probar como era la retransmisión de un evento deportivo en 3D. Ya había visto películas en 3D, pero en una película siempre puedes poner la cámara o diseñar la escenografía para que esas tres dimensiones se hagan mas patentes, pero en medio de un partido de fútbol no puedes poner las cámaras a tu gusto y no sabía muy bien como resultaría.

Y cuando pensaba que esta sería una acción mas de ese ejercito de un solo hombre que soy yo, aparecieron Jesús y Vanesa para que lo que podría llamarse experimento científico se transformara en una tarde de amigos inolvidable.

En cuanto al partido el efecto 3D es espectacular, ciertamente todo el escenario adquiere volumen y profundidad y hasta que no pasan unos minutos y te acostumbras te cuesta trabajo concentrarte en lo que es el partido en si. Eso si, cuando el balón iba muy alto o muy fuerte en el aire cogía un efecto de distorsión que era algo molesto, pero en general la experiencia estuvo bien.

Obviamente la realización del partido es diferente a la que se ve en la televisión corriente, para forzar la sensación de tres dimensiones se utilizan muchos planos cortos y las cámaras de detrás de portería también entraban bastante en la retransmisión por lo que a veces perdías un poco la noción de la situación de los jugadores en el campo, aunque con el agujero que teníamos todos en el estómago como para revisar la estrategia de los equipos.

Pero al final apareció Villa y todos en la sala gritamos gol como posesos, aunque eso me lleva a otra cosa que me dejó un poco insatisfecho, y es que yo iba con el ánimo futbolero total y me sorprendió que la gente fuera al Kinepolis y pagara una entrada para ver fútbol como si estuviera en el salón de su casa, la gente estaba como en muy plan cine y yo estaba con ganas de gritar y de animar y eso me dejó falto de algo.

Y esa falta ha creado en mi las ganas de probar otra cosa, la de ir a ver el partido próximo a la pantalla gigante del Palacio de Congresos donde seguro que el personal está mas colaborativo y animoso, pero eso es algo que todavía tengo que ver si hago, por lo menos esta vez vuelvo a tener socia de fechorías.

El resumen, la retransmisión estuvo bien, aunque tampoco me hace pensar que en el futuro quiero una tele 3D, el partido me produjo un dolor de estómago como cuando vi el España-Corea del 2002 aunque esta vez ya hemos olvidado el nombre del arbitro, la gente que fue a ver el partido demasiado congelados para mi gusto y gracias a mis amigos por hacérmelo pasar tan bien.