Esta mañana he tenido que madrugar mas de la cuenta para hacer unos papeleos antes de ir al trabajo. El asunto era en el centro así que he preferido coger el autobús para plantarme allí. Como he acabado temprano, en vez de seguir el plan original que era regresar a casa en autobús también y desde ahí coger el coche para irme al trabajo, me he vuelto andando dando un paseo.
Caminando por esa Granada mañanera que ya no veo porque trabajo en otra localidad, ha habido dos sensaciones que me han dado que pensar, una el olor a café de máquina que salía de las cafeterías donde la gente desayunaba y que por algún extraño mecanismo me ha recordado el olor a comida, especialmente curry que sientes en Japón a la hora del almuerzo por las calles y la segunda es la diferente sensación que tengo cuando voy por la calle en Japón y en España.
Y es que cuando voy andando en Japón, me siento con mas ganas de aventura, de probar cosas, de ir un poco mas allá y aunque la última vez que estuve en Tokio me prometí a mi mismo que iba a trasladar también esa actitud por estos lares no lo hice del todo. Esta primavera, decidí hacer algo por recuperar parte de ese espíritu y lo conseguí, aunque sigue sin ser la misma sensación. Bueno, supongo que es lógico, Japón es Japón y España España.
Esto es lo que pasa por ir solo a tanto sitio, que acabas pensando demasiado.
