Archivo mensual: mayo 2010

Cuando un paseo te vuelve nostálgico.

Esta mañana he tenido que madrugar mas de la cuenta para hacer unos papeleos antes de ir al trabajo. El asunto era en el centro así que he preferido coger el autobús para plantarme allí. Como he acabado temprano, en vez de seguir el plan original que era regresar a casa en autobús también y desde ahí coger el coche para irme al trabajo, me he vuelto andando dando un paseo.

Caminando por esa Granada mañanera que ya no veo porque trabajo en otra localidad, ha habido dos sensaciones que me han dado que pensar, una el olor a café de máquina que salía de las cafeterías donde la gente desayunaba y que por algún extraño mecanismo me ha recordado el olor a comida, especialmente curry que sientes en Japón a la hora del almuerzo por las calles y la segunda es la diferente sensación que tengo cuando voy por la calle en Japón y en España.

Y es que cuando voy andando en Japón, me siento con mas ganas de aventura, de probar cosas, de ir un poco mas allá y aunque la última vez que estuve en Tokio me prometí a mi mismo que iba a trasladar también esa actitud por estos lares no lo hice del todo. Esta primavera, decidí hacer algo por recuperar parte de ese espíritu y lo conseguí, aunque sigue sin ser la misma sensación. Bueno, supongo que es lógico, Japón es Japón y España España.

Esto es lo que pasa por ir solo a tanto sitio, que acabas pensando demasiado.

El camino a seguir

Es natural que cuando nos encontramos perdidos pensemos que nos encontramos solos en esa situación, y esa soledad hace que creamos que eso nos ocurre a nosotros y a nadie mas, pero no es así, hay mucha gente viviendo muchas vidas por ahí fuera.

Este ejemplo me encanta, esa película en la que miles de aborígenes rodean el pequeño fuerte del hombre blanco, que solo por el número de enemigos, sabes que no tienen ninguna posibilidad de sobrevivir. Enmedio de la batalla abaten al aborigen que lleva mas plumas o el penacho mas grande, entonces la masa atacante en lugar de seguir la masacre, al quedarse sin jefe huyen despavoridos. Recuerdo que de niño pensaba: “¿Pero qué pasa? Si es muy sencillo, ¡matad al hombre blanco!”

Pues te haces adulto y te das cuenta de que no es tan fácil, que muchas veces aún sabiendo lo que tienes que hacer no lo haces, necesitas a ese jefe con muchas plumas que te ponga las pilas y te lance al ataque, y si no está, aún sabiendo lo que hay que hacer, eres incapaz de lanzarte al fuerte.

Bueno, pues yo ahora tengo un momento de esos, pero hay otras personas que aprecio mucho que andan también algo despistadas, y eso me ha hecho reflexionar sobre el tema.

Obviamente, andando como estoy no me siento con autoridad moral para ponerme el gorro de jefe  lanzar a los demás al ataque, pero si llega el momento necesidad lo haré, yo (casi) nunca abandono a mis amigos.

Eso es todo.

Slow Dance 「スローダンス」

No puedo evitarlo, me encantan los doramas románticos, y si son como “Slow Dance” aún mas. ¿Y qué tiene este dorama? Pues que dentro de lo enigmáticas o curiosas que resultan las relaciones interpersonales en Japón a pesar de haber lidiado ya con ellas, la historia transcurre con cierta lógica y se entiende la evolución del pensamiento de los personajes, mas que nada porque los diálogos expresan muy bien sus sentimientos y eso hace que la historia transcurra con fluidez.

Si, yo diría que los diálogos de esta serie me han encantado, porque han aparecido muchas frases que querría decir y que todavía no puedo, eso unido a que los protagonistas principales (Satoshi Tsumabuki y Eri Fukatsu) me gustan también hacen que este sea uno de los doramas que volveré a ver con seguridad en el futuro.

Además habla de un tema recurrente en mi vida como es el de la vigencia de los sueños frente al imperio, por no decir dictadura de la vida real, y eso me parece también muy atractivo.

Dicen que el chocolate es el sustituto del sexo, entonces ¿los doramas románticos son el sustituto del amor romántico?

Enlace en Jdorama.