No tengo la suerte de que mis amigos de fuera vengan a visitarme a menudo, pero hace poco ha sido una de esas ocasiones. De un modo casi novelesco dos de mis amigos han venido a Granada a verme el mismo fin de semana y ha sido divertidísimo, hasta por un momento el hecho de tenerlos a la mano cuando habitualmente están a kilómetros de distancia se me convirtió en algo normal. Pero aún así el tiempo ha pasado volando y ya estamos cada uno de nosotros en el sitio de siempre.
Días como estos me recuerdan las cosas que merecen la pena de verdad y por que no decirlo, me hincho como un globo de satisfacción por el regalo que supone que tus amigos te den un poco de su tiempo, pero que queréis que diga, me lo merezco.
Espero que volváis, quiero que volváis, y a los que no habéis venido, que vengáis.

¡quiero ir! je je saludos)))
Nos debemos unas visitas, a ver si nos las cobramos. Besos.